La hipótesis
Una ojeada somera a las declaraciones de intenciones de cualquier editorial literaria revela que, fuera de los parámetros bien definidos del género, ningún editor ha logrado nunca articular su criterio con claridad. Es sencillo definirse como una editorial de novela negra o romántica o, segmentando al público, como un espacio para la literatura queer o de mujeres o de la extrema derecha. Ahora bien, tan pronto como hablamos de literatura generalista, comienzan a oírse perogrulladas sin contenido: unos dicen apostar por “voces nuevas que tengan algo que decir”, otros afirman con rotundidad que solo publican literatura de la “máxima calidad”, todos declaran su absoluta fidelidad a los más sublimes conceptos vacíos. En último término, parecen reducirse todas al gusto personal de los editores, cuyos principios se les escapan incluso a ellos mismos. Reconocen la “buena literatura” cuando la leen, pero no saben explicar en qué consiste. En Trasunto nos preguntamos si esta falta de criterio no habrá tenido algo que ver con la pobreza del panorama literario español del último siglo y su completa irrelevancia internacional.
Trasunto parte de la hipótesis de que una obra posee “calidad” en la medida en que logra plantear con coherencia una visión alternativa a una realidad generalmente aceptada.
Por ejemplo, Joyce, tras empaparse de la literatura decimonónica, poblada por personajes bien definidos por su clase y entorno y que habitan una realidad sólida, inteligible y estable, declara que nadie ha reflejado con fidelidad el mundo de la experiencia. Él comprueba en sí mismo cada día que una sola persona puede contener multitudes, pasando sin transición de lo vulgar a lo sublime mientras navega una realidad que, incluso en su forma más cotidiana, demuestra matices y riquezas de una complejidad inabarcable. Le hará falta una novela de mil páginas sobre un día cualquiera en Dublín para describir el modo en que él experimenta la existencia -inicialmente único, reconocido, una vez expuesto, como universal.
O, en un ámbito mucho más restringido, podemos ver cómo Cela matiza la España de Galdós, de Pardo Bazán, de Valle o Baroja. Incluso en los autores más críticos anteriores a él, Cela echa en falta putas, envidia, escatología, crueldad, analfabetismo y garrote vil, y el resultado de esta discrepancia son las páginas de Pascual Duarte.
Tomemos por último un ejemplo contemporáneo: la fantástica novela de Andrea Abreu Panza de Burro. Abreu ha visto el modo en que su generación es representada en todo tipo de obras de ficción, de Sally Rooney a películas y series extranjeras y patrias, y no se reconoce en ninguna de ellas. Ella ha crecido en un mundo donde los teléfonos móviles y las redes sociales conviven con la brujería y la miseria, con formas de vida que recuerdan a la España de los 70 y 80. Una realidad mixta que habría sido pasada por alto si no se hubiera encargado ella de testimoniarla.
Cada una de estas aportaciones viene no solo a desmentir, sino a enriquecer y construir la conciencia pública: la general en el caso de Joyce, la nacional en el caso de Cela, la generacional en el de Abreu. Su calidad no consiste en pases mágicos, en una habilidad incognoscible de prestidigitador para hallar la combinación adecuada de palabras, sino que arraiga en un posicionamiento único de confrontación con el ámbito simbólico al que los autores se han visto expuestos.
El método
En Trasunto tenemos poca fe en la selección de manuscritos. Hay evidentemente autores que, sin más guía que su instinto, logran producir obras únicas a partir de su posicionamiento de partida, de su ubicación existencial en una generación o un país determinado. Les basta cierta fidelidad autobiográfica, cierta candidez, para dar con el grial de la “calidad literaria”.
La mayoría, sin embargo, está demasiado ocupada tratando de sonar como sus modelos como para descubrir su propia originalidad. Y es aquí donde creemos que comienza la labor real de un editor. Novelas como las de Abreu o Cela, no digamos ya Joyce, son milagros, improbabilidades estadísticas, tanto que muchos autores, desconociendo la raíz de su propio valor, no logran reproducir nunca un éxito inicial que los desubica.
Ahora bien, un modelo de negocio sostenible no puede depender de la gracia divina o de la lotería del talento. Por ello, en Trasunto perseguimos el cultivo de autores. Queremos crear escuela, aunque no una escuela basada en características homogéneas, sino una que fomente en cada autor precisamente aquello que lo vuelve incomparable e irremplazable. No buscamos a la siguiente Abreu ni al siguiente Cela ni Joyce, sino a los siguientes nombres propios.
Para lograrlo, hemos desarrollado tres estrategias.
1. Dos colecciones
Trasunto se divide en dos colecciones: la colección Voces y la colección Ecos. Voces contiene nuestras apuestas principales, aquellos raros volúmenes que consideramos auténticos originales y en los que estamos dispuestos a jugarnos nuestro crédito económico y reputacional. Ecos, por otro lado, es nuestra cantera, algo más numerosa y compuesta por autores en cultivo, que creemos que puede llegar a producir grandes obras si llegan a comprender y enfatizar lo que los distingue del resto. Nuestra apuesta por los volúmenes de Ecos es más cautelosa, con tiradas menores, promociones en mercados más concretos (la zona de origen del autor o la localización de la obra, por ejemplo) y una menor exposición a medios y contactos. Con todo, por supuesto, si un volumen de Ecos funciona en sus mercados naturales, Trasunto aumentará la tirada y los esfuerzos promocionales en otros.
2. Divulgación de nuestra metodología
En un esfuerzo por educar a lectores y autores en nuestra teoría y darnos a conocer, en Trasunto planeamos un podcast serial basado en análisis constructivos de obras concretas. Entrevistando a autores, tanto conocidos como desconocidos, publicados e inéditos, y con el texto sobre la mesa, trataremos de llegar a una conclusión sobre qué funciona y qué no funciona en ellos. Lo que buscamos son las raíces profundas de su discrepancia, es decir, de su originalidad.
3. Pedagogía
En un futuro, Trasunto espera convertirse también en escuela de autores, llevando al terreno presencial estas teorías.
Presentación de manuscritos
(Nota: Trasunto planea abrir sus puertas en el último trimestre del 2025. De momento nos encontramos en fase de preparación y todavía no aceptamos manuscritos)
Al contrario que otras editoriales, en Trasunto no vamos a cerrar nunca la recepción de manuscritos. Aquí están nuestras normas y procedimientos:
- Los manuscritos deben ser enviados completos en formato pdf, justificados, a doble espacio y en tamaño de fuente 12 (Times New Roman o Arial).
- Deben ir acompañados de unas 500 palabras de presentación de la obra: esto no significa que deban relatar el argumento, sino que deben dar una idea de cuáles son las intenciones del autor, de qué cree que está comunicando con su libro.
- Deben también acompañarlo unas 200 palabras de presentación del autor o la autora. No se trata de una presentación formal sino simplemente de darnos una idea de con quién estamos hablando: profesión, intereses, algún dato biográfico. Lo que sea que el autor quisiera que sepamos sobre su vida e identidad.
- Aceptamos ficción de cualquier tipo o género, y ensayo.
- El tamaño mínimo son 25.000 palabras.
Esto es lo que puede esperar quien envíe un manuscrito:
- Si el envío no se ajusta a las directrices anteriores o si contiene demasiados errores ortotipográficos, será descartado sin proporcionar una respuesta. Entendemos que si el autor no ha tenido la cortesía de respetar estas instrucciones ni de proporcionar un texto acabado, nos libra de la obligación de analizarlo o responder.
- En aquellos manuscritos que se ajusten a los criterios arriba descritos, nos comprometemos a leer la presentación y las 10 primeras páginas y a proporcionar una respuesta. La respuesta procederá probablemente de una plantilla, pero escogeremos la plantilla que mejor se ajuste a la razón del rechazo para proporcionar alguna idea al autor sobre sus causas.
- En el caso de que pasemos de las 10 primeras páginas, proporcionaremos una respuesta personalizada.
- Trataremos de responder en el espacio de tres meses.

